Caso: cobros en piloto automático (sin perseguir a nadie)
El dinero que no cobras a tiempo es un préstamo gratis que haces sin querer. Así funciona el circuito de recordatorios que cobra solo, con tono amable primero y firme después.
Entra un pedido por WhatsApp un martes por la noche. Confirmación, cobro, envío, aviso y petición de reseña — sin que nadie toque nada. Así se ve el circuito entero.
La mejor manera de entender Zanfy no es una lista de funciones: es seguir una venta real de principio a fin. Esta es la historia de un pedido que entra un martes a las 21:40 por WhatsApp, con la tienda cerrada — y de todo lo que pasa solo hasta que el paquete llega y el cliente deja su reseña.
Una marca de ropa con tienda propia, Shopify y WhatsApp. Todo conectado a Zanfy. Nadie mirando la pantalla.
“¡Hola! Quiero la chaqueta verde en talla M y una camiseta Aura blanca. ¿Hacéis envíos a Valencia?” La IA de Pedidos lee el mensaje contra el inventario: encuentra la chaqueta (quedan 3 en M) y la camiseta (hay stock), prepara el pedido con precios reales y asocia el cliente por el número. El pedido #4812 ya existe — nadie ha tecleado nada.
La automatización de confirmación contesta al chat: el detalle, el total con el envío a su código postal y el enlace de pago. El cliente paga con Bizum a las 21:47. La pasarela avisa a Zanfy: el pedido pasa a pagado solo, y el stock ya está descontado y propagado a Shopify y a la tienda — la chaqueta M ahora marca 2.
Con el pago confirmado, la automatización deja el pedido en la lista de Logística y avisa al equipo. Nadie tuvo que comprobar el banco ni reenviar capturas de Bizum. Tiempo de trabajo humano hasta aquí: cero.
Por la mañana, la encargada abre Logística: el pedido ya está en la lista con la dirección desglosada. Imprime la etiqueta, entrega el paquete a su mensajería y guarda el número de seguimiento: el cliente recibe el enlace por WhatsApp y el pedido pasa a “en camino”.
Tres días después de la entrega, la automatización de reseñas le envía el email con la foto de la chaqueta y las estrellas. El cliente puntúa con un 5 y escribe dos líneas. La reseña aparece en la ficha del producto de la tienda — y la próxima persona que dude, la va a leer.
A las 23:00 le llega el cierre del día por WhatsApp: cuánto se vendió, qué entró por cada medio, qué quedó por enviar y qué stock quedó crítico. Todo el circuito — venta, cobro, envío, reseña — pasó por el sistema sin que nadie lo empujara. Eso es Zanfy: no otro escaparate, sino el sistema que los conecta.
Cada conexión se hace una vez (WhatsApp, tu pasarela de pago, tus zonas de envío) y las automatizaciones se activan desde plantillas. Un negocio típico deja este circuito funcionando en una tarde.
Cada paso queda registrado y se reintenta o te avisa: un pago rechazado deja el pedido pendiente, un producto sin stock no se promete, y el Auditor te marca lo que necesita atención. Nada desaparece en silencio.
Sí: las automatizaciones son tuyas — puedes poner aprobación manual donde quieras. Zanfy propone el circuito completo; tú decides cuánto delegas.
Crea tu cuenta gratis, activa las herramientas que quieras y empieza a recuperar horas hoy.
El dinero que no cobras a tiempo es un préstamo gratis que haces sin querer. Así funciona el circuito de recordatorios que cobra solo, con tono amable primero y firme después.
Las facturas de tus proveedores llegan en PDF, foto o email. La IA de Zanfy las lee, extrae los datos y prepara el registro — tú solo revisas y confirmas.