Tres pasos: tu piso de precio, el stock que vas a necesitar y el cronograma con las fechas concretas de qué hacer cada semana. Gratis y sin registrarte.
Hasta dónde puedes descontar sin regalar tu trabajo. Añade un producto de los que piensas poner en promo.
Añade coste y precio para ver hasta cuánto puedes descontar.
Para no quedarte sin nada el segundo día ni comerte el stock tres meses.
Un evento como el Black Friday o el Cyber Monday concentra en pocos días una demanda que normalmente te llevaría semanas. Eso es una oportunidad enorme y también la forma más rápida de perder dinero a escala: si descuentas mal, cada venta te resta, y como vendes muchas más que un día normal, el error se multiplica exactamente igual que las ventas.
El problema de fondo es que casi todo el mundo calcula el descuento sobre el precio de venta, cuando debería calcularlo sobre lo que realmente le queda. Entre la comisión de la pasarela de pago y el envío que regalas, el margen con el que creías contar es bastante más pequeño. Un 40% de descuento que parecía agresivo pero rentable puede dejarte por debajo del coste.
Es la única que no puedes recuperar. Puedes escribir un título mejor la noche anterior, puedes corregir un precio el mismo día, pero si el proveedor tarda quince días y le pides diez días antes, no hay nada que hacer: vas a vender lo que tenías y el resto de la demanda se la lleva otro. Por eso la herramienta te calcula esa fecha a partir de tu lead time real y te dice cuántos días faltan.
Después del evento viene la parte que casi nadie hace: la postventa. Los compradores de promo preguntan más, reclaman más y dejan más reseñas. Atenderlos bien es lo que convierte un pico de unos días en clientes que vuelven en un mes normal.
El que puedas sostener sin quedar por debajo de tu coste real, que no es el precio que pagaste sino ese más la comisión de la pasarela de pago y el envío que regalas. La herramienta te da dos números: el descuento donde tu ganancia llega a cero y el descuento máximo conservando el margen que elijas. Entre esos dos está tu zona de decisión.
El Black Friday es el cuarto viernes de noviembre y el Cyber Monday, el lunes siguiente. Muchas tiendas alargan la promo toda la semana, y las rebajas de enero y de verano las fija cada comercio. Por eso la herramienta trae las fechas del calendario y te deja poner las tuyas: todo el cronograma se recalcula solo.
Parte de lo que vendes en un día normal, multiplícalo por los días del evento y por el salto que esperas. Si nunca has participado, multiplicar por dos o por tres es prudente: es preferible quedarte corto un día a comerte el stock tres meses. La herramienta también te dice la fecha límite para pedirle al proveedor según cuánto tarda en entregarte.
Porque el descuento se aplica sobre el precio, pero algunos costes no bajan con él: el envío que regalas o la parte fija de la comisión son importes, no porcentajes. Al bajar el precio, esos importes pesan proporcionalmente más y se comen el margen más rápido de lo que uno calcula a ojo.
Sí. Puedes elegir el canal donde vas a hacer la promo y la cuenta cambia: en tu tienda propia solo se descuenta la comisión de la pasarela, y cobrando por transferencia prácticamente no hay cargos. Vas a ver que ahí puedes descontar bastante más sin perder dinero.
No sale nada de tu navegador. El checklist y la configuración del evento quedan guardados en tu dispositivo para que puedas volver a marcar tareas en los días previos, y nada más.